Mi amiga Erlinda es feliz. Cuando con las chicas jugamos a las cartas e intentamos olvidarnos de nuestros achaques y penurias, no la nombramos. Traer la presencia de Erlinda a esa mesa sería como negarnos el recreo de los jueves por la tarde. Nuestro grupo lo tiene todo organizado: los lunes al mediodía, ikebana; los . . . → Read More: Soltar las riendas. Un cuento de Silvia Plager

Viviana Liptzis