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Qué tristeza la crueldad… Viviana Liptzis


Mi agenda dice que los viernes subo un texto literario al blog. Es mi forma de compartir el disfrute del fin de semana que llega. Sin embargo no encuentro hoy ficciones, metáforas, formas que cubran cierta tristeza. Tristeza por tanta crueldad.

Una vez más, una nena de 10 años, de un paraje pobre de la provincia de Corrientes, llega a un hospital embarazada. Esta vez, ya de 6 meses y medio. Queda internada porque ese cuerpo no está preparado para contener un embarazo. Era tiempo de jugar, de reirse, incluso en medio de la pobreza descarnada de la zona.

Y entonces reaparecen dichos y situaciones que podrían ser ciencia ficción si no fuera que ese es un género literario maravilloso y esto pura porquería.

“Presuntamente violada” titula un medio. Presuntamente?? Qué le pasa al estúpido/a de turno que pone el encabezado? Y si no fue violada qué fue? Inmaculada concepción? O está pensando que “estas chinitas de ahora son veloces…”?

La directora del hospital dice que la nena no entiende qué le pasa. Y que si hubiera llegado antes, ella hubiera hecho un aborto.

Hablan de la vida de la nena restringida a su cuerpo: “¿corre peligro su vida?” pregunta el periodista. Qué vida? La de respirar y latir? Sí! Pero eso es la vida??? Y su daño psicológico? Y el riesgo aumentado de suicidio? Y el trauma?

Y de nuevo la teoría del envase: las mujeres como recipientes de hijos, deseados o no, incubadoras vivientes que aseguren la supervivencia de la especie.

Tomo este caso porque es uno. El de esta mañana. Pero hay tantos otros!! Otros cuyas madres solicitaron un aborto y el caso se judicializó el tiempo suficiente como para que ya no se hiciera. O donde los grupos “pro-vida” (qué vida? la vida de quién?) presionaron tanto, prometieron plata o amenazaron con las llamas eternas del infierno hasta que se retiró el pedido.

La Corte Suprema de Justicia avanzó un paso en el caso de violaciones con un fallo que vale la pena conocer.  Entre otras declaraciones de diversas organizaciones, me parece importante recalcar esta: “La decisión del Máximo Tribunal se fundamenta en los Tratados Internacionales de Derechos Humanos y la Constitución Nacional, y establece claramente que la práctica del aborto no es punible cuando el embarazo es producto de una violación y que las mujeres tienen el derecho a acceder a esta práctica en los servicios de salud, sin necesidad de autorización judicial. Asimismo fija lineamientos para que las autoridades nacionales, provinciales y municipales implementen y hagan operativos protocolos hospitalarios para la atención del aborto no punible, añadiendo que la objeción de conciencia solo puede ser individual, y no puede ser esgrimida para negar un derecho que debe ser garantizado por los servicios de salud“.

En este caso ya no se podía. En muchos otros sí. Y no se hizo. Por negligencia. Por omnipotencia. Por desprecio a la vida de la mujer o niña. Para alimentar a los carroñeros que ya preguntan: “¿y ella y su familia estarán en condiciones de criar al bebé?” Qué asco!

Niña/mujer traumatizada. Bebé institucionalizado. Y la “gente bien”, con la conciencia tranquila, a realizar más y mejores buenas acciones.

 

Al fin, no puedo con mi genio. Asi que les regalo este texto/poema de Hilda Rais, para compensar tanta crueldad con una sonrisa inteligente:

Les habla una cocinera

que como toda mujer

hubo oficios de aprender:

hortelana y niñera,

madre, nodriza, partera

y, como todas, aquí,

por las leyes maltratada,

pretendo sea respetada

nuestra forma de vivir,

por ello os he de decir:

 

Un Papa nos extramura,

un rey de turno obedece

y ordena a sus feligreses

ficción de ley con premura:

disfrazar la dictadura.

 

El marqués José Vicente

sostiene razón prudente:

fetismo no es humanismo.

Hombre que piensa lo mismo

que mujer, es un valiente.

 

Entonces, pues, aclaremos

esta fiera confusión

este apriete, esta opresión

por si alguna vez dudamos;

puede que sí pues estamos

en tierra tan singular

que penaliza abortar

cuando la experiencia enseña

que la mujer es la dueña

de no desear maternar.

 

Sueña la iglesia que sabe, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando

y a todo mundo prohibe

discutir lo que prescribe:

qué delicia es permitida,

cuál querra es una Cruzada,

qué gente es la inadecuada y

vaticana y protegida

cuándo comienza la vida.

 

¿De qué vida conversamos?

Flores, pájaros, verduras,

animales de pastura,

son vida y no nos culpamos

cuando esa vida acabamos.

 

No se tome esto a broma:

una pluma no es paloma,

la semilla no es zapallo

y simiente no es caballo.

 

Hablemos, pues, de persona.

La idealización no evita

conocer algo profundo:

persona se es en el mundo

aunque sea pequeñita

si en otro cuerpo NO habita.

¿Es lo humano una ilusión,

una sombra, una ficción?

¿La raicilla, es rabanito?

¿Es la yema un pollito?

¿Tiene un huevito razón?

¿Es la masa un pan horneado?

¿Un poroto, es un guisado?

¿Es un choclo carbonada

o la aceituna empanada?

¿La escama, es un pescado?

Tanto ejemplo no es en vano,

el semen no es un enano,

el óvulo no es doncella,

cigoto no es vida bella,

EMBRION NO ES SER HUMANO.

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