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Elogio de las mujeres estúpidas. Margaret Atwood

Las cabeza hueca, las rubias taradas

Las adolescentes cabeza dura, demasiado tontas para escuchar a sus madres.

Todas esas con goma espuma entre las orejas.

Todas las exhuberantes empleadas que nos desean “buen día”, y nos dan el vuelto errado, mientras se miran el pelo en el espejo.

Todas las que secan sus caniches recién lavados en el microondas.

Y aquellas a las que sus novios les dicen que masticar chicles de menta es anticonceptivo, y les creen.

Esas con las uñas nerviosamente comidas porque no saben si hacer pis o salir del inodoro.

Y las que no saben deletrear la palabra “pis”.

O las que se ríen naturalmente de los chistes estúpidos aunque no agarren el significado.

Ellas no viven en el mundo real, nos decimos cariñosamente. Pero, qué clase de crítica es esa? Si son capaces de hacerlo, bien por ellas.

De hecho ellas no viven en el mundo real, porque esas mujeres son de ficción: compuestas por otros o por sí mismas, las mujeres no son tan estúpidas como aparentan: lo hacen por amor.

Los hombres las adoran porque hacen que incluso un hombre estúpido se sienta inteligente.

Sin ellas no habría historias! Imaginate un mundo sin historias?

Pero eso es lo que sucedería si todas las mujeres fueran sabias.

Las vírgenes inteligentes mantendrían sus lámparas llenas de aceite y prendidas, y entonces llegaría el novio, de la manera apropiada, golpeando la puerta de entrada, a tiempo para la cena. Sin escándalo. Sin desorden. Y sin historia.

Qué podría decirse de esas vírgenes sabias? Esos diamantes en bruto?

Ellas muerden su lengua, cuidan lo que dicen sus bocas, cosen su propia ropa, logran reconocimiento profesional, hacen todo lo correcto sin esfuerzo.

De alguna manera, son insuperables. No tienen vicios narrativos: sus sonrisas son demasiado conocedoras de nosotros y nuestras estupideces.

Sospechamos que tienen corazones malvados. Son demasiado astutas.

Sucede que entonces, cuando el novio aparece y toca el timbre, están dormidas en la cama. Y ellos tienen que trepar por la ventana. Y se confunden las identidades. Y hay escenas de persecución, y cosas rotas y mucho lío. Pero nada de esto hubiera sucedido si durmieran cerca del suelo.

Oh, Estúpida Mujer Eterna! Cuánto disfrutamos saber de ella!!. Escuchando a su co protagonista alertarla sobre una serpiente y ella comiendo la fruta de muestra del árbol del conocimiento y dando a luz la teología.

O cuando abrió esa caja tramposa conteniendo todas las maldades humanas. Y es tan estúpida como para creer que la Esperanza traerá algo de consuelo.

Ella habla con los lobos sin saber qué tipo de bestia son. “Mirá bien” le gritamos silenciosamente, pensando en todas las cosas inteligentes que haríamos en su lugar. Pero atrapada dentro de esas páginas blancas, no puede escucharnos. Y allá va cantando y bailando inocentemente hacia su final.

(Tal vez sea la inocencia la clave de la estupidez!! nos decimos mientras pensamos que hace rato la dejamos atrás).

Si ella escapa de algo es mera coincidencia o gracias a un héroe: la chica no puede encontrar su camino afuera de una caja de zapatos.

En algunas ocasiones es estúpidamente valiente.

Padrastros pensando en incestos la persiguen por habitaciones en ruinas a las que fue atraída con artimañas tan transparentes que no engañarían a un duende.

Los ratones la hacen gritar. Ella lloriquea, los dientes castañeteando ante el mundo amenazante. Y corre. Y escapa tomando en cada vuelta, la salida equivocada.

Huérfana y con tías desagradables, hace elecciones maritales inapropiadas y tiene que huir.

No sientas pena por ella mientras se para allí, impotente. El miedo es su armadura.

Enfrentemos esto!!! Ella es nuestra inspiración!! La musa!

La inspiración de los hombres también!

Dónde irían a parar las sagas de héroes, su fuerza divina y suprahumana, sin la admiración de las mujeres, a quienes piensan
tan estúpidas como para creerles?

De dónde vienen 500 años de prosa amorosa? Y eso sin mencionar esas canciones lastimeras dirigidas a mujeres lo suficientemente estúpidas como para encontrarlas seductoras.

Cuando mujeres adorables gritan sus buenas intenciones, su deseo de agradar y sacan ventaja de ellas, especialmente algunos famosos, quedan atrapadas igual que en las novelas clásicas, y encuentran su camino hacia los diarios amarillistas, confundidas y llorosas y nos llegan directo al corazón.

Las entendemos!!! Las perdonamos!!! Ahora, háganlo de nuevo!!

Déjennos alabar a las mujeres estúpidas que nos regalaron la Literatura!!

 

 

Margaret Atwood. Good Bones.

Escritora feminista canadiense.

Traducción libre

 

 

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