A sample text widget

Etiam pulvinar consectetur dolor sed malesuada. Ut convallis euismod dolor nec pretium. Nunc ut tristique massa.

Nam sodales mi vitae dolor ullamcorper et vulputate enim accumsan. Morbi orci magna, tincidunt vitae molestie nec, molestie at mi. Nulla nulla lorem, suscipit in posuere in, interdum non magna.

Para reirnos y soñar…

Hace un par de años, estaba leyendo el diario una mañana cuando me encontré con una noticia que me dejó atónita. Aparentemente, unos científicos ingleses estaban perfeccionado una técnica para lograr…¡embarazar a los hombres!

La técnica consistía, en primera instancia, en logar la concepción del embrión en laboratorio con ayuda de un óvulo donado. Luego-a falta de un útero- se implantaría en algún órgano del cuerpo del hombre, donde se desarrollaría el embarazo. Según ellos, no tendría mucha diferencia con un embarazo ectópico. Y por último, los niños nacerían por cesárea.

La primera reacción que tuve fue la de reírme sin parar durante largo rato, pero no pude olvidarme fácilmente del tema, que siguió rondando en mi cabeza hasta que me senté en la compu y escribí de un tirón: ¡esta bonita página!

¡Oh! Divina Ciencia, Diosa cada día menos pagana y con mejores sponsors que Dios.

¡Oh! Madrastra infinita, Señora del libérrimo albedrío, Patrona de las pesadillas hechas realidad.

No existe ley divina ni humana que pueda detener Tu conciencia creativa, Tu ímpetu transgresor, Tu sueño desgarrador de absoluta impunidad.

Solo Tú-amante despechada de Dios- podías atreverte a insultar su autoridad haciendo coincidir a los estertores del milenio con las contracciones en el vientre de un arquitecto. De la oveja Dolly al varón embarazado, Tus vómitos imaginativos siguen marcando el paso de la llamada humanidad.

Gracias a Ti ahora la maternidad pasará a ser la paternidad, por lo tanto será ensalzada hasta el infinito.

El Día de la Madre pasará a ser el Día del Padre, y se festejará los 365 días del año.

Los tangos le cantarán al “dulce padrecito”. En México insultarán “Chinga tu padre” y los chicos le contestarán: “¡Con el viejo no!” Los varones embarazados se juntarán entre ellos para tejer y tendrán conversaciones como ésta:

-¿Tu embarazo dónde se implantó?

-¡En el hígado!…¿Y el tuyo?

-¡En el cólon!

-¡Ay, qué suertudo! ¡Capaz que hasta podés tenerlo de parto natural!

Para que Tu trabajo no se aborte, ¡oh Señora del espíritu non sancto!, te sugiero que proveas a los varones también de menstruación, síndrome premenstrual y, por qué no, menopausia. Si no fuera demasiado pedir, me gustaría que pudieran amamantar a los bebes hasta los treinta años, porque sino los pobrecitos no tendrán a quién echarle la culpa de todo lo que les suceda.

Esto enriquecería enormemente Tu trabajo ¡oh, Divina Prostituta!, ya que entonces los varones podrían experimentar todo el espectro de la maternidad, la dicha de convivir con un reloj biológico que les mordería los talones y que -si alrededor de los cuarenta no tuvieran hijos- los convertiría en hombres-lobo.

Tampoco les haría daño un poco de celulitis, ya que sin ella no habría manera de experimentar auténticamente la quintaesencia de lo femenino.

El parto por cesárea nos aseguraría generaciones de niños con cabezas perfectas y el ánimo amable, por lo que arribaríamos al descubrimiento trascendente de que el machismo era una disfunción física provocada por el surco en el cerebro que les produjo atravesar el canal de parto.

Los varones se ocuparían de sus crías, y las mujeres -culpables del machismo una vez más pero liberadas del mandato de la maternidad- seguiríamos ganando el pan con el sudor de nuestras frentes, pero por lo menos saldríamos de nuestros trabajaos y nos iríamos  a tomar algo por ahí con las amigas.

Y con el tiempo -de la alegría- hasta aprenderíamos a hacer pis paradas, sin mojarnos las bombachas, las medias ni los zapatos.

 

Gabriela Acher: Algo sobre mi madre (Todo sería demasiado). Ed. Sudamericana

Leave a Reply