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“Chicas de calendario”. Por Viviana Liptzis

Desde que supe del tema me debato entre dos extremos.

Les cuento primero

8 primas y una tía, entre los 48 y los 73 años, decidieron buscar la forma de ayudar económicamente a la Asociación de Lucha contra el Cáncer de Avellaneda. Otra de las primas había fallecido hacía poco tiempo de cáncer y, a partir de esta situación, habían vivido de cerca las carencias de la institución: ALCCA necesita alrededor de ocho mil dólares para reparar su mamógrafo, otros tantos para adquirir un ecógrafo y los insumos necesarios para el funcionamiento de ambos.

La historia del calendario de estas ocho primas y una tía nació casi de casualidad, cuando se pusieron a escribir un libro para legar a sus hijos y nietos, y de este modo dejar gran parte de la historia familiar.

Con el objetivo de tener un espacio común y poder compartir en familia, las nueve mujeres empezaron a juntarse una vez por mes y, desde hace trece años, mantienen la tradición.

«El proyecto del libro todavía está, estamos tratando de escribir todas para sacarlo el año que viene. Estará toda la historia familiar, la vida de cada una y la historia de estos trece años en los que nos venimos reuniendo en forma sistemática, hasta tenemos un libro de acta donde plasmamos todos los acontecimientos», aseguró Gladys.

El libro no está terminado pero ya tiene de título: «Primas al desnudo». A partir de allí, fue cuando a Mirta se le ocurrió la idea de posar para el calendario y rápidamente el resto se enganchó.

«Al principio nos decían que estábamos locas, que cómo íbamos a posar desnudas -manifestó Gladys- pero como nosotras estamos locas de verdad, no le dimos importancia, además los maridos nos apoyaron bastante».

Imprimieron y vendieron el calendario 2011. Recaudaron algo así como $12000.- que por supuesto entregaron a la institución.

 

Hasta acá la historia. Y el debate?

La noticia me hizo pensar en los paradigmas. En los paradigmas que ellas felizmente rompieron. Y en los paradigmas que seguramente de manera inconsciente, alimentaron.

Rompieron con el paradigma de que sólo los cuerpos perfectos pueden exhibirse. Que o sos modelo, o no sos. Que bellezas hay muchas independientemente de la edad, la panza, las arrugas y las canas. Seguramente habrán quebrado también varios prejuicios personales y familiares. ¿Qué dirán en el barrio?

Pero alimentaron otro: el de exhibir cuerpos de mujeres para vender algo, incluso un calendario para ALCCA.

Me quedo con el interrogante. Y ustedes?

 

Fuente: www.laciudadavellaneda.com.ar.

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