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El Techo de Cristal en el Siglo XXI. Todavía existe? Por Viviana Liptzis


Desde el año 77 las publicaciones sobre management pusieron sobre la mesa el hecho de que en los lugares de trabajo existía una clara discriminación de género. A partir de ese momento y hasta el día de hoy, el foco puesto en la diversidad es, al menos en parte, la respuesta al creciente número de mujeres en el mercado laboral y la búsqueda por parte de las organizaciones, de algunos elementos para manejar esta novedad.

Algunos sostienen que este “techo de cristal” ya no existe. Mientras tanto, otros argumentan que aún se sostiene con firmeza.

Las estadísticas nos muestran realidades que nos enfrentan a la famosa disyuntiva: medio vaso lleno o medio vaso vacío?

Sin lugar a dudas las mujeres hemos recorrido un largo camino: ocupamos posiciones en altos niveles de gestión, tanto en el mundo de los negocios como en la política. Ni que hablar de las ONG’s.

Sin embargo, y con los números duros en la mano, seguimos estando sub-representadas en las posiciones de mayor poder en la sociedad, tanto del mundo desarrollado como en los países en desarrollo.

 

El famoso techo de cristal

 

Investigadores, periodistas, personas en general usan este concepto hace más de 20 años, haciendo referencia al fenómeno por el cual los niveles de mayor decisión están dominados por los hombres.

Hablamos de techo porque implica que las mujeres encontramos un límite superior en nuestro crecimiento profesional, una barrera que frena cuán alto podemos llegar en la escalera organizacional.

Pero por qué de cristal? Porque no es visible a simple vista, porque está allí pero no se ve.

El primer uso documentado de la frase corresponde al editor Gay Bryant en el año 1984: “las mujeres han alcanzado un cierto punto al que llamaré “techo de cristal”. Están en la cima de los mandos medios y allí quedan estancadas”.

A partir de allí, el status de las mujeres en el lugar de trabajo ha mejorado de manera constante. Sin embargo, la realidad no solo se mantiene vigente sino que ha sumado otros conceptos como el de las “paredes de cristal”: profesiones y puestos específicos dentro de las organizaciones donde las mujeres se concentran en su mayoría.

 

Qué riesgos visualizamos?

 

El primero y más importante responde al hecho de que, si bien son innegables los cambios en la posición de las mujeres, esta representación creciente de las mujeres en roles de liderazgo puede minar la percepción de las inequidades haciendo que se vean como innecesarias las medidas tendientes a reducirlas.

El segundo tiene que ver con los estereotipos de género: si bien las mujeres somos cada vez más heterogéneas en nuestras elecciones de vida, los paradigmas culturales se han mantenido sin mayores modificaciones.

 

Para pensar


Es completamente cierto que las mujeres no nos encontramos ya con el “techo de cristal” en su sentido más restrictivo, es decir, total impedimento para acceder a posiciones de liderazgo. Pero también es cierto que aún se nos presentan importantes barreras para alcanzar dichas posiciones.

Por otro lado, es necesario el nacimiento de una nueva conciencia respecto de otras situaciones que, por su transparencia (hablamos de cristal!) se hacen menos evidentes: los estereotipos que nos representan sólo en ciertos roles y en ciertas profesiones, las situaciones de equilibrio/desequilibrio entre la vida personal y la vida familiar, las características universales que se nos atribuyen de manera indiferenciada: inclinación al cuidado, a dar la vida por otros, a la ternura y que pueden actuar en contra de nuestros propios deseos de crecimiento y posicionamiento profesional.

 

Me gustaría para terminar, invitarlas a debatir: qué piensan de estas situaciones. Cómo las viven en sus trabajos/carreras?

 

Seguimos charlando

 

 

 

 

 

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