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Las mujeres, tenemos dificultades a la hora de hablar de plata? Por Viviana Liptzis


Me gustaría tener más plata. A quién no?

La verdad es que no se trata de que las mujeres no nos merezcamos tener más.

Tampoco se trata de que no pidamos aumentos de sueldo. La verdad es que, aunque con dudas, lo hacemos.

Pero muchas mujeres se sienten incómodas, lo consideran inapropiado, incluso egoísta, luchar por mejores ingresos para sí mismas.

Esta tensión no es una cuestión individual.

Mal de muchas, consuelo de tontas?

De acuerdo con Hannah Riley Bowles, profesora asociada de Management y Toma de Decisiones en la Harvard Kennedy School, este problema es parte de una construcción cultural. En un estudio realizado durante el 2010, se realizaron encuestas a personas comunes preguntando sobre qué pensaban de los esfuerzos de los empleados que trataban de lograr aumentos. Las respuestas fueron definitivas: si los empleados eran hombres, las personas daban su apoyo a las razones para solicitar más dinero. Y si las empleadas eran mujeres? Las respuestas se inclinaban más a ver estos pedidos como injustificados.

“La sociedad, dice Ryley Bowles, sigue esperando que las mujeres sean fuertes defensoras de los derechos de otros, pero es más socialmente costoso, que se defiendan a sí mismas.

Y cuál es la opción?

Entre un extremo que implica dejarse atropellar y el otro extremo que nos tilda de brujas, caben algunas consideraciones:

  1. El dinero es poder, y parte de nuestro propio empoderamiento es disponer de lo que creamos necesario.
  2. Igual remuneración por igual tarea: no existen causas que justifiquen las diferencias de sueldos salvo la misoginia instalada.
  3. Nunca recurras a argumentos personales (la cuota del colegio subió, mis hijos crecen, etc) sino a cuestiones de tu propio desempeño en tu puesto de trabajo, las mejoras, los objetivos cumplidos, etc.
  4. Llevá información de lo que sucede en el mercado: cuánto se paga en puestos similares, que adicionales y beneficios, etc.
  5. Por último: convencete vos misma de que tu sueldo no es “una ayuda familiar” sino aquello que ganas por un trabajo bien hecho.

Como dijo Inez Milholland Estoy preparada para sacrificar cada uno de los llamados “privilegios” que poseo en orden a tener unos pocos derechos.

Qué piensan?

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